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La muerte y la soledad, Rubén Vela

Ella me alimentaba con pequeñas patitas de mujer enclavadas en la aguja de su sed inmensa. Entonces, mientras yo me entretenía en los cándidos placeres, ella creaba en torno de mi ser un silencio de alambras, una gran jaula donde quedaba aprisionado.

Ella extendía sus manos hacia cada verdad y exclamaba: la soledad es la única muerte considerable.

Y qué decir de la mutabilidad de sus estaciones, fuego para el invierno, cristales para el verano, asombro para los mundos.

Ella exploraba los mapas, adiestraba las tortuguitas  domésticas.

Mi soledad era el crecimiento inmóvil de las plantas.

Rubén Vela

(1956)

En: Maneras de luchar, 1981

Maneras de luchar, Antología personal Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires, 1981.

También en:

Bayley, E. y [...otros]. La poesía del cincuenta. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1981

Vela x Todos: espectáculo poético-musical, en homenaje al poeta Rubén Vela. El grupo teatral Dale q’ Va (Elián Abatemarco, Matías Carballo, Roberto Saiz)

Nocturno, Víctor M. Alonso

Cambiar el rumbo
-el tono-
Deshacer tinieblas
Dibujar el sol
En tu mirada

Visitar recuerdos
Alargar palabras
Quebrar el sentido
Del amor…

Hacerlo saxo
Sonoro infinito
Una noche de luminarias
Lejanas
Antigua

Sombra marcada junto a mí
-mujer-
Aliento cálido
Comer arena

Hembra confidente
Aire sexual
Que mece el delirio
de la noche.

(c) Víctor M. Alonso

Poema y video en:

Isla Negra, el blog de Víctor M. Alonso