La Alcaldía Municipal del Distrito Central dio a conocer que el Premio Iberoamericano de Poesía “Juegos Florales de Tegucigalpa” será otorgado este año al poeta español Ramón García Mateos, por la obra “Daguerrotipos Moderadamente Apócrifos”.
La ceremonia donde el jurado calificador leyó el Acta de Otorgamiento se llevó a cabo en el Museo del Hombre Hondureño, donde se hicieron presentes la encargada de Cultura de la comuna capitalina, la regidora Lorenza Duron, el embajador de España, Luis Belzuz de los Ríos, poetas nacionales e internacionales entre otras personalidades.
Los Juegos Florales de Tegucigalpa es el galardón es el más grande de Centroamérica y en éste participaron más de 700 poetas iberoamericanos, cuyas obras fueron examinadas por un jurado internacional integrado por la doctora en literatura hispanoamericana y catedrática de la universidad de Salamanca, España, Carmen Ruiz Barrionuevo.
La selección del ganador también estuvo a cargo del poeta mexicano Efraín Bartolomé; y el poeta hondureño y Premio Nacional de Literatura, Rigoberto Paredes, quienes dijeron haber premiado esa obra por la precisa articulación del poemario que demuestra el conocimiento de una tradición literaria, vital y humana.
La regidora municipal, Lorenza Durón, en representación del alcalde municipal, Ricardo Alvarez, anunció que el premio será entregado el 23 de abril próximo, fecha en que convergerán importantes figuras de las letras y la poesía de Iberoamérica, para ser parte de el importante evento que se realiza por segunda vez en Tegucigalpa.
La funcionaria agradeció a todos los poetas de Iberoamérica que confiaron sus obras para que el jurado calificador las leyera, evaluara y diera su veredicto, lo cual llena de satisfacción y deseos de continuar con este proyecto para enaltecer el arte literario.
Debido a su importancia, estuvo presente en el evento el embajador de España en Honduras, Luis Belzuz de los Ríos, quien exteriorizó el agrado de ser parte de tan importante acto internacional en el que participaron reconocidos poetas de Iberoamérica.
Además, señaló que con este tipo de certámenes se fortalece la cultura entre España y Honduras, lo cual es fundamental para la promoción de la lengua española que convierte al país en una ventana electrónica universal de la literatura y de las artes, a lo cual se pueden sumar otros países del área.
Los Juegos Florales de Tegucigalpa son apoyados por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), el Centro Cultural de España, Secretaría de Planificación y Desarrollo de Honduras, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la embajada de México, la Fundación para el Museo del Hombre y el hotel Honduras Maya, entre otros.
El poeta y escritor Ramón García Mateos ha sido galardonado con el Premio Tiflos de Literatura que otorga la ONCE en la categoría Cuento .
En la página Web de la ONCE se señala:
En la categoría de Cuento, el ganador ha sido Ramón García Mateos, nacido en Salamanca, aunque residente en Cambrils (Tarragona), por el trabajo titulado “Baza de copas: ajuste de cuentas”, por mayoría del jurado, por ser un libro “que incluye narraciones con una frondosidad lírica extraordinaria, y ensarta aspectos poéticos. El autor es un escritor de verdad que se salta las barreras de los géneros literarios”, según explicó Ángel Luis Prieto de Paula.
Son también ganadores de los Premios Tiflos de Literatura Santiago Velázquez Jordán, en la categoría novela y José Luis Rey, en la categoría Poesía.
Ramón García Mateos, Eusebio Ruiz y Susana Tejedor en la Librería Cervantes de Oviedo
Quien toca este libro toca a un hombre Walt Whitman
En la Librería Cervantes de Oviedo, el poeta asturiano Eusebio Ruiz presentó su poemario Luz de silencio para luego partir hacia Gijón y sus Encuentros Poéticos. En ambas ocasiones la tersa palabra de Eusebio cautivó a los asistentes e hizo la felicidad de sus muchos amigos que acudieron a la vera de su poesía para vivir este sueño en plenilunio.
Arropado por la imponente y generosa presencia poética de Ramón García Mateos y por el alma grande de Antonio Merayo, Eusebio Ruiz hizo lo que mejor sabe: entregarse a torrentes a la belleza que lo permea desde siempre, a la amistad que lo constituye, a la luz que lo filtra y al silencio que le ha dado sus palabras.
Querido por todos, de todos amigo, amante entregado de la poesía que le acaricia en plata los cabellos y le pone oro en la sonrisa, Eusebio no ha escrito un libro solamente, sino que se ha escrito en él por completo, de tal modo que quien toque Luz de silencio, tocará, amoroso por entero, el corazón de un hombre.
El próximo viernes 2 de diciembre, a las 17:30 hs., Eusebio Ruiz presentará su libro de poemas Luz de silencio en la Librería Cervantes de Oviedo.
Ese mismo día, a las 20 hs., en un encuentro poético que se realizará en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, de Gijón, el poeta leerá algunos de sus poemas presentado por Ramón García Mateos. Para más información hacer clic AQUÍ.
El sábado 3 de diciembre Eusebio Ruiz estará presentando su poemario en la Librería La Buena Letra (C.Casimiro Velasco, 12,bajo – Gijón)
Rumor de agua redonda (Antología 1998 – 2010), de Ramón García Mateos recoge poemas de seis de sus libros anteriores: Triste es el territorio de la ausencia, Como el frío sin luz de la tristeza, Lo traigo andado, De ronda y madrugada, Morfina en el corazón, y Como otros tienen una patria. Además incluye poemas inéditos. Se divide en siete secciones: Todas mis palabras son la misma, Al sur de la memoria, Para beber tu nombre, Los pies sobre la tierra, El legado del tiempo, Con anchas sílabas de tierra, y La Rosa de Jericó.
Todas mis palabras son la misma hace referencia a la escritura y lo que su actividad conlleva, a ser poeta, un poeta que sabe quién es y de dónde viene; y también a la palabra, al silencio, al olvido, al recuerdo.
El poema que inicia la antología es Cuando por primera vez abras este libro. Es un poema profundo, doloroso que involucra directamente al lector quien termina completamente conmovido y fusionado en la palabra del poeta, su espejo. En un fragmento del mismo dice:
Y nunca olvides que tú no existías hasta que yo te hube imaginado para que posaras tus ojos sobre el espejo que ahora te comtempla, tras el que escondo el temblor absurdo de mis manos, espejo en el que buscan refugio los sacrílegos, luna donde reflejar el miedo los insomnios, la transparencia de un jueves cualquiera tan cercano dibujado en la cal de la pared.
Al sur de la memoria evoca el tiempo y los lugares del pasado, la infancia, aquel niño que fue y que ahora lo observa desde aquel territorio: “Me está mirando un niño desde el umbral del verso”.
Ramón García Mateos busca ese paraíso perdido del cual no queda casi nada, comprobando con tristeza que allí no se regresa y que de esos recuerdos sólo queda el territorio de la ausencia.
Apenas queda nada de mi mirar de niño ni queda apenas tiempo testigo de los días cuando sin más ni más allí fuimos felices.
Para terminar diciendo en su otro poema Ahora sé sin remedio
y ahora sé sin remedio que nunca se regresa al triste territorio perdido de la ausencia.
Para beber tu nombre está referido al amor, a su profundidad, su luz, su pasión y erotismo, y también su dolor ante la ausencia del ser amado.
Si en toda la poesía de García Mateos lo sensorial está muy marcado, en esta sección aparece especialmente destacado, creando bellas imágenes en las cuales los cinco sentidos se manifiestan en toda su plenitud, al igual que la ternura.
En Mientras irreverente el agua dice:
De rodillas, sólo ante ti yo de rodillas en este vía crucis de pasión, mi amor, mi cruz de mayo, cruz en donde clavar la tarde y mi deseo, con lirios y azucenas, mientras junto al Guadalquivir la lluvia deshoja lágrimas de cera y yo cruzo la puerta que se abre, última estación, sagrario y cielo.
En otro de sus poemas señala
Voy persiguiendo el eco de un poema la estela de tus ojos y el aroma de esa palabra umbría que envenena.
En Territorio de luz aparece claramente la fuerza luminosa del amor:
Es tu luz la que descubre el mundo el mundo que renace abierto y claro a mis sentidos: horizonte y guía. Vista, oído y olor, sabor y tacto.
Para decir en otro de sus poemas
Tacto soy dulzura y tacto que acaricia el aire, tacto y dulzura de la tierra en flor, solo tacto de agua, sólo fuego de amor.
Los pies sobre la tierra posiciona al poeta como un hombre que no se ha escapado ni evadido de la realidad y su tiempo: él es hijo de su tierra y heredero de quienes lo antecedieron.
Ay, dejarse morir contra la tarde en la Plaza Mayor de Salamanca cando doran los ojos de la memoria y el aire lo dibujan los vencejos.
Pero también evoca lo primordial, tomando conciencia de sí mismo. Así en Sol de este invierno manifiesta
Se pierde la tierra entre mis dedos: conciencia de eternidad en este instante. Dolor y nada. Arcilla y roquedal. Ser sólo paisaje: piedra y cielo. Nada más.
Ramón García Mateos lleva consigo no sólo la tierra que lo vio nacer sino otros lugares, ciudades, tiempos y personas que ha habitado y lo han habitado, y junto a ellos su añoranza.
Fue para mí La Habana un sueño adolescente, con su nombre enhebrado a mitos y delirios que aún vagan en la noche por todos sus rincones (…) Habana por mis venas, para el pesar morfina. Ciudad donde la piel se vuelve cataclismo, Ciudad trigueña y huérfana, los muslos de azabache, ciniendo mi cintura Ciudad para el retorno. Ciudad donde es posible morir a media luz.
El legado del tiempo hace referencia a la temporalidad, a los recuerdos que acompañan al poeta, la añoranza y la melancolía, y también se constituye en un homenaje a los poetas y personas muy cercanas a él y que lo han marcado.
Es otoño y quisiera olvidar y dormir: domir un sueño que revivan las imágenes, el tiempo, los retratos, un tiempo, un sueño, dormir, aroma del recuerdo, absenta y quif
Con anchas sílabas de tierra recoge poemas relacionados con la tradición oral, el canto popular como el poema No es más noble el soneto que la copla en donde dice:
El soneto es el rey de los decires ———————————————–es verdad, más la copla es pasión y sentimiento volando libremente hacia la nada, abriéndonos en canción, grito y paisaje.
Esta vuelta a la canción, a la copla, a la oralidad afianza aún más la identidad del poeta que sabe quién es y de dónde viene, y también la de su pueblo, pueblo que se reencuentra en la canción y en esas voces que Ramón García Mateosrescata.
En La Rosa de Jericó el nudo central es la muerte.
Si estoy ya muerto y escribo este poema para dejar aquí, sobre tus manos, mi sangre y mi dolor, la tristeza infinita del perro perseguido, el cansancio del humo, la sal y la antracita, mi testamento grabado en piedra y en arcilla, para ti, mis últimas palabras, mi último aliento, un beso adormecido en perfume de absenta, un beso y mil cadáveres, un beso, sólo un beso….
Aquí, en esta última sección se manifiesta el dolor, el abismo, la noche. Hay sombras, frío, miedo, soledad, abandono.
Pero también el poeta se plantea Ascender en el llanto y crecer. De padre a hijo, con profundo dolor, dice:
Ven, hijo mío, y siéntate conmigo a llorar cabalmente a nuestros muertos.
Y le deja su tesoro, su herencia: las palabras que llegaron de sus antecesores, aquellas voces que se constituyen en su voz.
No son más que palabras, bien es cierto, palabras solamente, solamente palabras, más me sirven para reconstruir esta casa a punto del derrumbe, para calentar mi dolor con las brasas del fuego de mi infancia extraviada, para caminar el tiempo, regresar al instante aquel en que llegaste a mí envuelto en caricia y son de tierra y agua
En esta última sección Ramón Garcia Mateos posiciona al ser humano comohuella sobre el tiempo que renace en el amor.
El último poema de la antología es Después de tanto andar vuelvo a la vida en el cual el poeta regresa al principio, retorna a la vida, regresan las palabras.
Después -tantos después- el desengaño transformó en amargor la despedida. Me quedo aquí: mortal y revivido.
Rumor de agua redonda se lee con temblor, frío, melancolía pero también al calor de la palabra, con pasión y misterio. He sentido el invierno, el frío de la ausencia, la añoranza, el dolor pero también la belleza, la pasión y las palabras de fuego -también dolientes- que son, a la vez, caricia tierna porque la ternura está presente en toda la obra y es un acto de resistencia para el poeta, como están también presentes las voces de su tierra, de sus antepasados, de sus muertos, las voces de una España que fluye y confluye en su voz, y allí se reencuentra, reencontrándonos a todos y a cada uno en la universalidad de su obra.
La antología se presentó el 26 de mayo de este año en el Salón de Actos del Instituto Cambrils (Tarragona, España) Rafael Morales Barba ha realizado una reseña del libro. En una parte de la misma señala:
Ramón García Mateos se presenta en esta antología con el sello timbrado y generacional del compungimiento, o de las poéticas de lo desolado ma non troppo, pues no es un catastrofista, sino un sentimental pugnando con memoria y olvido igualmente (aunque a veces el imán compungido le prenda férreamente). Preguntando o buscando las palabras que nunca volverán…. En efecto ahí está buena parte de su época, que a veces adopta salones de lanostalgia y otras los recogimientos de las paredes blanqueadas de Zurbarán. Ahí está el asunto de fondo, como hemos anticipado, melancólico. Pero igualmente hay una fuerte correspondencia con su tiempo desde los metros. Así hay poemas en prosa, proemas, por decirlo con Francis Ponge y Octavio Paz, y versículos donde a veces encontramos callados homenajes a Juan Carlos Mestre, pues su perspectiva tropológica se ancla en el asociativismo irracional clasicista, sin temor a desbordarse en palabras (sin embargo no es un logolálico, ni un ashberyano, ni busca esos juegos lowellianos). (…) También hay un poeta social ahí desde una mirada nueva y fresca, actual y atenta, conmiseratoria y denunciadora, en esa mezcla de melancolía, ternura y denuncia con espléndidos poemas como Mira esa plaza con palomas ciegas. Estamos pues ante una antología necesaria y significativa que faltaba.
Más adelante agrega que
Estamos fundamentalmente ante un poeta que nunca versifica, y prefiere mostrar sus orígenes lectores, que traicionar su mundo personal. O el fiel desasosiego con que se nos acerca casi siempre dolorido. Inconformista, apasionado y reflexivo, grave y añorante (hermosísimo homenaje a Claudio Rodríguez en Esta triste mañana, de septiembre), llega Ramón Garcia Mateos trayendo y dejando neologismos y perspectivas, lo clásico y lo posmoderno, sin caer nunca en lo huero o en lo hermético sin duende… y nos ofrece este libro echado en falta desde hace mucho tiempo y a un poeta con mundo propio. No muchospueden decirlo.
La presentación del libro estuvo a cargo de Ángel Luis Prieto de Paula, participando, además, Los goliardos Manolo del Ojo y Pepe Jiménez quienes pusieron música y voz a algunos de sus poemas.
Con respecto a la presentación del libro, el profesor Fernando Parra se expresó en un bello texto publicado en su blog Cesó todo y déjeme de la siguiente manera:
La voz de Ramón, que es la voz heredada de todos los muertos que tuvieron voz, que la tienen todavía cuando alientan su escritura y le acostumbran a “contemplar las cosas con las mismas palabras con que otros las miraron”. Los muertos que “ofuscados reniegan del olvido” y de los que hereda “la palabra para conjurar la derrota que profana la delgadez del tiempo”. Y así, la voz de Ramón es epifanía triunfante de la voz de Machado, cuando el alma queda embebida en un paisaje crepuscular mientras suena la eterna “música del agua”; o es la voz de Gil de Biedma cuando las palabras prolongan las horas “compartiendo un cigarro y algún vaso de vino”; o la de Bécquer, si el poeta va persiguiendo “el eco de un poema” y “la estela de [unos] ojos”, o la de Juan Ramon Jiménez, “raíz y luna”; o la ebria de poesía de Claudio Rodríguez; o la combativa de Blas de Otero y José Alfonso; y la de tantos otros. Muertos ilustres pero también los muertos “sin remedio y sin fosa” porque sólo nos queda su memoria y no hay que olvidar su melodía.”.
Para terminar diciendo al final de texto:
El pasado jueves nos convocaste, Ramón; “venid todos”, nos dijo el olifante de tus versos y allí acudimos “los señadores [y] los enfermos de luna” para ser esa tarde d ti, cubiertos de tinta, versos tuyos también nosotros, modelado nuestro corazón con el cincel de tu generosidad, fuimos a recuperar contiguo tu reino sin fronteras, a levantar tu patria desolada (…)
Porque nosotros sí sabemos de dónde vienes; porque sabemos por qué escribes; porque sabemos quién eres, Ramón García Mateos.
Sobre Ramón García Mateos
“(…) Escribo desde el ancho deseo de quererte, de alcanzar los desiertos esquivos de tu cuerpo: tan cercano y tan mío, tan aroma y tan miel; escribo desde el ansia sin linde de caricias, de suspiros quebrados en un muslo de acacia y la piel de amatista y los besos en flor; escribo con la tinta azul de las quimeras, con el alma en un verso, con el pecho y el hígado, con el pulso y la sangre, con pulmón y riñones, dejando en las palabras el tiemblo de un acorde, el plectro sin consuelo que tañe el corazón”.
Ramón García Mateos, De Ronda y Madrugada, 2001.
Ramón García Mateos es poeta y profesor de Lengua y Literatura Españolas. Nació en 1960, en Cerralbo, Salamanca. Vivió en Galicia y Cataluña y ha cursado estudios de Filolofía Hispánica en la Universidad de Barcelona. Actualmente vive en Cambrils, Tarragona.
Sus poemarios son: De una eterna voz: Rotoarco (1986), De los álamos el viento(1997), Triste es el territorio de la ausencia (1998), Como el faro sin luz de la tristeza (2000), Lo traigo andado (2000), De Cuba traigo un cantar (2000), De ronda y madrugada (2001), Morfina en el corazón (2003) y su reciente antología Rumor de agua redonda (2010). También ha publicado, entre otros libros, Del 98 a García Lorca. Ensayo sobre tradición y literatura (1998), yMemoria (amarga) de mí (2006).
Su obra aparece además en diversas antologías y revistas literarias y ha participado en otras publicaciones como investigador, traductor y editor.
Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Blas de Otero, en 1997, por Triste es el territorio de la ausencia y el Premio Rafael Morales, en 2003, por su libro Morfina en el corazón en donde dice:
Esta costumbre mía de contemplar las cosas con las mismas palabras
con que otros las miraron,
de vivir a la sombra de música y palabras:
Buenos Aires, Cortázar y París en otoño, un palo y una soga con
Vallejo en un jueves de lluvia atormentado; Federico y Granada:
Guillén y Carvajal jugándose los ases del aroma; don Antonio en
Segovia, Ignacio en su taller; inocente Lisboa siempre en llamas,
Torga y Pessoa: un ramo de cilantro; Salamanca y Fray Luis,
los años ignorados que duermen en los claustros, Aníbal Núñez
que arde en su triste mortaja… por dios, cuántas palabras bogando por mis ojos, ay, ay, cuántos silencios al borde de un poema,
yo miro con palabras, reconozco en sus sílabas ciudades y paisajes,
descubro nuevamente lo que siempre he soñado, lo que ya
conocía, la herencia que me arroba, mi única riqueza,
palabras y palabras, jardín y soledad, iglesia sin campanas.
Dirige, además, la colección literaria Trujal y ha sido fundador y codirector de la revista La Poesía, señor hidalgo. También forma parte del grupo de poesía y música Goliardos.
Aunque camine sin rumbo
Cómo quieres que olvide si no puedo
Este poeta, cuya poesía tiene la fuerza arrolladora, la melancolía y la pasión de su palabra, dice en relación a la Poesía y la literatura:
(…) Poesía y literatura no son la misma cosa; porque la literatura nace de la invención —de la mentira— y el verso desgrana la verdad en gajos de emoción y de ternura; porque la poesía es numen creador, dios de la blasfemia, redentor apóstata que nos salva de la equimosis del tiempo; porque la literatura es aire, dulzura que acaricia, mas el poema es luz que de tan pura hiere, resplandor que revela la negrura del alma, que inquieta las pupilas, deforma los cartílagos y purifica el tuétano del dolor (…). Ramón García Mateos. Fuente: Cátedra Miguel Delibes.
Goliardos: Al otro lado del espejo de José A. Goytisolo.
Sentado en el jardín, alta la noche,
cruzan agosto lágrimas del cielo:
llora el silencio, lloran las estrellas,
llora la soledad del firmamento.
Alta la noche, la ciudad dormida:
sentado en el jardín escribo versos.
Agosto ya traspasa el horizonte
y amordazan el sueño los recuerdos.
Quedo canta Atahualpa mi tristeza
-amo su voz antigua como el llanto-
y gime su guitarra en una copla.
Es agosto y mi pena no lo sabe,
es de noche en el vientre de mis versos.
Presagio de la muerte: olor de sombras.
(c) Ramón García Mateos Como otros tienen una patria, 2007
Voz y selección musical: Joaquín de la Buelga Realización: Alejandra Moglia