Archivos

Betina sin aparecer, de Daniel Tarnopolsky: acto de reconocimiento en la Legislatura porteña

Espero que este libro llegue donde tiene que llegar.

 Daniel Tarnopolsky

Mañana se hará el acto de reconocimiento al libro Betina sin aparecer, de Daniel Tarnopolsky, publicado por Norma, y se le entregará un diploma a su autor por su obra y la defensa y promoción de los derechos humanos.

El acto se realizará a las 18:30 hs. en el Salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

El diploma de reconocimiento será entregado por Anibal Ibarra, quien estará acompañado por las diputadas María Elena Naddeo y Susana Rinaldi. También estarán presentes Estela de Carlotto y Daniel Goldman, autor del prólogo del libro.

Al respecto Anibal Ibarra señaló:

Este libro es un relato en cierta forma familiar, que va hacia el pasado tratando de entender el presente y buscando a Betina, a cuya desaparición Daniel no se resigna, aun hasta el día de hoy.

Daniel Tarnopolsky es el único sobreviviente de su familia. Sus padres Blanca y Hugo, sus hermanos Sergio y Betina y su cuñada Laura Inés fueron secuestrados y desaparecidos en 1976, durante la última dictadura cívico-militar.

En relación a la reconstrucción de su historia y la de su familia en este libro señaló:

Trasmito, en el libro, la búsqueda y posibilidad de encontrar a mi hermana Betina con vida y también la experiencia que me tocó vivir desde lo político hasta lo místico.

FUENTE

Acto de reconocimiento de la Legislatura al libro “Betina sin aparecer” En: El Parlamentario, 8 de abril de 2012

Ver también:

Emilia Erbetta. “Como quien tira una botella al mar”. En Página/12, 23 de marzo de 2012

Hoy sale Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas

Algunos entran muy tarde en el teatro de la vida, pero cuando lo hacen parece que entren sin brida y directos ya hasta el final de la obra. Ése fue mi caso. Y hoy puedo afirmarlo con toda seguridad. La representación empezó la mañana en la que mi mujer me entregó una carta que acababa de llegar de Suiza, una invitación a participar en un congreso literario sobre el fracaso.

Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan

Hoy es la fecha de publicación de la nueva novela de Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, editada por Seix Barral.

Con motivo de su publicación el programa Hoy por Hoy, de la Cadena Ser (España) entrevistó al escritor.

Escuchar audio:



La editorial Teodolito tiene a cargo su publicación en Portugal. La traducción es de Miranda das Neves.

FUENTES

Aire de Dylan. En: Enrique Vila-Matas 

Enrique Vila-Matas. En Hoy por hoy, Cadena Ser, 13 de marzo de 2012

Enrique Vila-Matas: ‘Falta el derecho a contradecirse’. En: La Vanguardia, 24 de febrero de 2012

Presentación de La música en un tranvía checo y otros ensayos, de Karla Olvera

El pasado 8 de febrero Andrés de Luna, Jezreel Salazar y Eduardo Uribe presentaron en el Museo de El Estanquillo (México) el libro La música en un tranvía checo y otros ensayos, de Karla Olvera, libro que fue galardonado con el Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos 2011

 

Dice el Conaculta:

“En armonía con su tema, los ensayos aquí reunidos funcionan como un diario íntimo en el cual Karla Olvera registra los viajes, los libros y los motivos que la impulsan a escribir. El eje, sin embargo, son los hallazgos cotidianos de los otros, en este caso los de Franz Kafka, Virginia Woolf y Fernando Pessoa. Así, sumergiéndose en estos hallazgos, la autora reflexiona sobre una variedad de temas que va de los tranvías checos a las camas austriacas, del aburrimiento como síntoma de refinamiento al té, el esnobismo y la economía personal de Pessoa”. 

Reseña de Elisa Rodríguez Court

“La música en un tranvía checo: las golondrinas de Karla Olvera”

Imagen: Conaculta

Cuenta Karla Olvera en su libro La música en un tranvía checo, galardonado con el Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos 2011, sobre la niña del Baumgarten, motivo de una de las entradas en el diario de Kafka. Una criatura cándida de cinco años que pregunta en el parque a un adulto que la acompaña: “Quién es el que lo hace con la saliva?” Responde este: “Te refieres a la golondrina.”

Karla Olvera habla de esta niña de la nota de Kafka a la que posiblemente le maravillara la idea de que pájaros tan pequeñitos pudieran construir sus nidos con saliva. Casas bellas y originales y, además, seguras. Añade esta escritora más adelante que el nido de las golondrinas es el modelo perfecto de lo insólito, de lo bello e inverosímil. Y frente a lo insólito la gente no suele saber comportarse, porque pertenece a ese ámbito donde se hace posible, en palabras de Karla Olvera, ”la invención, asimilación y creación de objetos y situaciones que violentan la realidad de una manera sublime”. Es tal vez de ese sentido de la extrañeza que hace tambalear la seguridades amuralladas de lo que habla, entre otras cuestiones, esta escritora.

Ella no necesita recurrir a realidades trascendentes para mostrar lo familiar en lo más extraño y viceversa. De ahí que los ensayos reunidos en su libro funcionen como un diario íntimo en el que registra pasajes de la realidad que, pese a su aparente inmovilidad, se revela en toda su esencia cambiante. Lo hace a través de sus ojos contemplando los hallazgos cotidianos de los otros, en este caso los de Kafka, Pessoa y Virginia Woolf escritos en sus diarios. De este modo, se podría decir que su libro es un diario íntimo en el que sus ojos miran cómo otros miran. En consecuencia, lo que prevalece es la propia mirada, pues como ella misma sabe, fortis imaginatio generat casum. Así se revelan a lo largo del libro las diferentes variantes de golondrinas que pueblan el imaginario de Karla Olvera, quien crea a través de su escritura una amplia gama de motivos bellos y transparentes como esa impoluta saliva de la que habla para aludir a lo que hace al nido de las golondrinas. Centra, pues, su atención en los hallazgos cotidianos casi inverosímiles que suelen pasar desapercibidos, pero cuya belleza y excéntricas nimiedades se vuelven, una vez que se han recuperado, piedras preciosas que estaban llamadas a ser. No parece, pues, extraño que el primer capítulo de su libro lleve este título, tomado de una cita de Alan Pauls referida a los diarios íntimos.

Dice la autora de La música en un travía checo que decidió abordar estos hallazgos de la misma manera en la que dio con ellos, es decir, vagando. Su libro es un viaje en cuyo itinerario “la imaginación es el único cicerone”. Imaginación, la de Karla Olvera, en la que se funden el arte y la vida. Por eso en su libro se entreveran imágenes cinematográficas y fragmentos musicales, así como un amplio repertorio de sublimes referencias literarias. Todo ello se muestra en su escritura tanto bajo el procedimiento de las matrioshkas -sobre las matrioshkas habla también ampliamente en su librodonde un pasaje de la realidad lleva dentro de sí otra realidad que lleva en su interior otra y así sucesivamente, como en un trayecto zigzagueante, sin meta pero con sentido. Un viaje aleatorio en el que esta viajera nos va descubriendo piedras preciosas que nos invitan a su contemplación instantánea. Sin embargo, pese a su fugacidad, ahí han quedado escritas en La música en un tranvía checo,libro que contiene mentiras hermosas. Como bien dice la misma Karla Olvera, toda ficción “es la más bella y fantasiosa mentira que existe, sólo que los lectores aceptan gustosos que se les mienta. La ficción supone un pacto entre el lector y la literatura que se le presenta, el llamado pacto ficcional.” En este caso, para sumergirse en el universo literario de Karla Olvera, cuya mirada poblada de golondrinas ha convertido mediante la escritura hallazgos de otros en nidos preciosos que estaban llamados a ser.   

Elisa Rodríguez Court

FUENTE DE LA RESEÑA:

La música en un tranvía checo: las golondrinas de Karla Olvera. En: Trayectos ciegos.

VER:

Descubre la cotidianeidad de Kafka, Pessoa y Woolf en nueve ensayos. Conaculta

La música en un tranvía checo y otros ensayos.

Lanzamiento de Cuentos de una vez, de Alejandro Abate

Se lanzó el libro Cuentos de una vez, del bibliotecario y escritor Alejandro Abate, editado por El Zahir.

Probablemente haya algún denominador común en este conjunto de cuentos, bajo la lupa de la observación de las costumbres y de los tics humanos:
Las tribulaciones de un Bibliotecario a través de su historia; una puerta de baño que se queda trabada en un domingo “familiar”; un aprendiz de escritor que no quiere escribir cuentos por encargo; un hombre que nostálgicamente recuerda al niño que alguna vez fue junto a su mascota de entonces; un inventor de personajes; las reflexiones de un autoexilio interior; y las vicisitudes de alguien que sueña su pasado, empecinadamente.
Estas son algunas de las sustancias con las que se nutre este conjunto de relatos.

El Zahir Ediciones

El libro puede adquirirse en El Zahir Ediciones. Niceto Vega 4616, Buenos Aires.

Ver también

Poemas – Alejandro Abate

Relatos y cuentos – Alejandro Abate

La música en un tranvía checo, de Karla Olvera

“Son nueve entradas extraídas de los diarios de Kafka, Pessoa y Woolf las que hacen posible la existencia de este libro. Se trata, sin lugar a dudas, de entradas excéntricas, pues se alejan del centro y escapan de la norma temática a la que obedecen las demás. Decidí abordar estos hallazgos de la misma manera en la que di con ellos, es decir, vagando. Los ensayos que conforman este libro son paseos alrededor de aquellas piedras preciosas, en cuyo itinerario la imaginación es el único cicerone”.

Karla Olvera

“En armonía con su tema, los ensayos aquí reunidos funcionan como un diario íntimo en el cual Karla Olvera registra los viajes, los libros y los motivos que la impulsan a escribir. El eje, sin embargo, son los hallazgos cotidianos de los otros, en este caso los de Franz Kafka, Virginia Woolf y Fernando Pessoa. Así, sumergiéndose en estos hallazgos, la autora reflexiona sobre una variedad de temas que va de los tranvías checos a las camas austriacas, del aburrimiento como síntoma de refinamiento al té, el esnobismo y la economía personal de Pessoa.

Este libro fue galardonado con el Premio Nacional de Ensayo Joven José Vasconcelos 2011″.

Conaculta

Más información en:

Karlatone. Blog de Karla Olvera

Presentación de “El port del nou món”, de Xulio Trigo en Tarragona

El próximo 1º de diciembre, a las 19:30 hs., se presenta en la Librería de la Rambla,  Tarragona, el nuevo libro de Xulio TrigoEl port del nou món“, una novela histórica que  trata sobre las dificultades que tuvo el ingeniero italiano Stassi d’Alexandria para construir el primer puerto de Barcelona: el puerto de la Santa Cruz.

La historia transcurre hacia el año 1477 y transporta, además, a otros lugares como Montblanc, Siurana y Tarragona, en donde sus protagonistas buscan una pieza perdida del cartógrafo árabe Al-Idrisi.

La presentación estará a cargo del autor y de las escritoras Maria Carme Roca y Coia Valls.

La novela está publicada en catalán por Edicions 62. En enero, Temas de Hoy la editará en castellano.

Más info en:

El port del nou món. Blog de la novela de Xulio R. Trigo

El port del nou món. En: The secret. La Revista

Llibreria de la Rambla. Actes

Una novela recrea la construcción del puerto de Barcelona. En: Diario de Navarra

Mujeres fuertes

Por: Alejandra Moglia

He ido tirando paredes
Es mi aversión natural a las fortalezas
Soy ventana sin barrotes
Suelo de piedra
Y techo completo
Lámpara, lámpara, lámpara

Carolina Escobar, Guatemala

“Mujeres fuertes” es un libro imprescindible, un espejo de la mujer iberoamericana.
Sus autores, Carlos Díez Polanco y Teresa Aguilar Larrucea han retratado la esencia que mueve Iberoamérica y la pone en funcionamiento.

Dice Polanco:

Trabajo en otro continente y llevo años mirando y analizando. En el final de cada viaje, me quedo con la mujer, esa mujer trabajadora y sencilla, la mujer que quiere estar un poquito mejor cada día. La que cuida.

La belleza de las imágenes que se plasman en el libro va acompañada de textos que tienen la misma contundencia de las fotografías. Es así como ante el colorido de las vestimentas y la diversidad de los rostros se suceden las palabras de mujeres escritoras de nuestros países que le ponen su voz.

Contar es una pasión y quienes la tenemos buscamos por dónde sacarla, con qué voz decirla. Unos dedicamos el tiempo a litigar con las palabras hasta construir un gesto, unos ojos, una emoción, un modo de vivir. Otros, Carlos, por ejemplo, van tras él con una red que cualquiera cree posible usar como si la nada: una cámara la tienen ahora hasta los teléfonos móviles, pero que necesita una sabiduría especial y un trabajo hecho con mezcla de filósofo y pintor que no es frecuente. Fotografíar es un don cuando descifra, cuando no sólo mira, sino cuenta, cuando consigue entrar al alma de otros: sin miedo, con fervor, cercana y serenamente. Eso ha hecho Carlos mientras creaba y recreaba el libro que hoy nos entrega. Eso hacen los artistas. Él es de ellos.

Ángeles Mastretta

Foto: Carlos Díez Polanco

María Dolores Salgado Gómez, de Ecuador afirma:

Provengo de las nieves eternas de los volcanes Andinos.
Mi traje es blanco, como la flor del almendro en los montes de Medina-Azahara.
De mi cuello cuelga un collar de gualdas yde spondylus y mi tocado está hecho de plumas de tucanes y guacamayos.
Uso zarcillos de filigrana de plata de Potosí y me envuelve el aroma de guayaba, azahares y jazmines.
Tengo a un lado a Viracocha, al otro está Atahualpa y me protegen de todos los males el Diablo-Huma y la Virgen de Los Dolores.
Soy Mestiza.

Foto: Carlos Díez Polanco

Por su parte, la chilena Elisabeth Subercaseaux proclama

No quiero que me vean como a una víctima o un fenómeno sociológico, o una cifra estadística de las Naciones Unidas.
Quiero que me vean como lo que soy: una persona inteligente, capaz de ganarse el pan y defenderse de empresarios ladrones y militares asesinos (…)
No quiero que se mida con un dólar mi capacidad de ser feliz.

Foto: Carlos Díez Polanco

Elsa Morales, de Costa Rica agrega

Mujer de senda abierta, dispuesta, valiente. Antes los otros que tú, pero con el coraje en las venas para combatir los peros, luchar contra gigantes de piedra, molinos de viento y el miedo a ser. (…) América, sinuosas caderas, miel en sus frutos, brotes de vida en cada recodo. América, piel de mujer.

Y la argentina Claudia Piñeiro manifiesta que

Ellas cargan sobre sus espaldas atados de leña. Y niños en las kepinas. Cargan frutos para llevar al mercado, canastas de mimbre, o ropa para lavar en el río. (…) Cargan libros y apuntes, Mamaderas y pañales. Leches en sus pechos (…) Expedientes, legajos, oficios y sentencias. Cargan guitarras, partituras, teclados y zapatos de baile. Hachas, picos y palas. (…) Cargan fusiles. Y machetes. Cargan a sus muertos. (…) Y el dolor por cada uno de los hijos muertos que no pudieron cargar porque les negaron sus cuerpos y sus tumbas. Cargan el dolor por los nietos que les robaron. Fotos, nombres, olores, memoria. Cargan flores, caramelos, chocolates. No importa el peso que deban llevar sobre sus espaldas, tampoco su delgadez o su fragilidad. Ellas pueden con la carga.

El libro recorre entre textos e imágenes toda Iberoamérica y finaliza con las palabras de agradecimiento de Teresa Aguilar Larrucea a todas las mujeres de Iberoamérica, célebres y anónimas que han hecho posible este libro tan bello, y que de hecho hacen posible la vida.

Ha sido publicado por Editorial Santillana en el año 2008.

Fuentes

Díez Polanco, Carlos y Aguilar Larrucea, Teresa. Mujeres fuertes : Iberoamérica. –Madrid : Santillana, 2008

–”Mujeres fuertes”– En: Diario El Mundo. Disponible en: http://www.elmundo.es/yodona/albumes/2009/01/21/mujeres_fuertes/index.html

Los muchos que no viven, de Alberto Vanasco

La pregunta se repite, una y otra vez. Lo que cambia es el lugar. Puede ser en la casa céntrica de un amigo, al que despierta todos los mediodías para el beneplácito de la madre. O si no en un almacén barrial, dándole clases de matemática a la hija adolescente de sus dueños, que se quejan por su inconstancia horaria o por la falta de resultados de sus cursos. También en su hogar suburbano, donde despierta cada tanto, rodeado de voces femeninas que lo irritan y un hijo al que lamenta ver poco, pero del que huye apenas puede.

Lo que se pregunta todo el tiempo el protagonista de Los muchos que no viven es “¿qué hago yo acá?”. Y la respuesta jamás llega, porque preguntárselo implica perderse en interminables y recurrentes monólogos existencialistas, que se intercalan con una sucesión de intrigantes escenas triviales –y justamente por eso fascinantes–, y diálogos veloces y breves, a veces banales y forzados, otras naturales y dinámicos. Sobre esa dialéctica entre autorreflexión y velocidad vital discurre este breve libro del tan olvidado Alberto Vanasco (1925-1993), que su amigo Mario Trejo presenta –a pesar de que su edición original data de 1964– como una novela sobre Buenos Aires en los años cincuenta. “Muestra las carencias de nuestro país, la desolación y la frustración de muchos de los que sí vivíamos”, escribe Trejo en el prólogo de su merecida reedición. “Con escenas que parecen sacadas de una película, presenta una vida, la de una generación y la de sus amigos.”

Martín Pérez (seguir leyendo en Página/12)

Los muchos que no viven, de Alberto Vanasco fue publicada en 1964 y actualmente reeditada por la editorial Mil Botellas.

FUENTE

Pérez, Martín. Los jóvenes viejos. En: Página/12, 20 de noviembre de 2011

 

Rumor de agua redonda, Ramón García Mateos

Por: Alejandra Moglia

Rumor de agua redonda (Antología 1998 – 2010), de Ramón García Mateos  recoge poemas de seis de sus libros anteriores: Triste es el territorio de la ausencia, Como el frío sin luz de la tristeza, Lo traigo andado, De ronda y madrugada, Morfina en el corazón, y Como otros tienen una patria. Además incluye poemas inéditos. Se divide en siete secciones: Todas mis palabras son la misma, Al sur de la memoria, Para beber tu nombre, Los pies sobre la tierra, El legado del tiempo, Con anchas sílabas de tierra, y La Rosa de Jericó.

Todas mis palabras son la misma hace referencia a la escritura y lo que su actividad conlleva, a ser poeta, un poeta que sabe quién es y de dónde viene; y también a la palabra, al silencio, al olvido, al recuerdo.

El poema que inicia la antología es Cuando por primera vez abras este libro. Es un poema profundo, doloroso que involucra directamente al lector quien termina completamente conmovido y fusionado en la palabra del poeta, su espejo. En un fragmento del mismo dice:

Y nunca olvides que tú no existías hasta que yo te hube imaginado para que posaras tus ojos sobre el espejo que ahora te comtempla, tras el que escondo el temblor absurdo de mis manos,
espejo en el que buscan refugio los sacrílegos,
luna donde reflejar el miedo los insomnios,
la transparencia de un jueves cualquiera tan cercano dibujado en la cal de la pared.

Al sur de la memoria evoca el tiempo y los lugares del pasado, la infancia, aquel niño que fue y que ahora lo observa desde aquel territorio: “Me está mirando un niño desde el umbral del verso”.

Ramón García Mateos busca ese paraíso perdido del cual no queda casi nada, comprobando con tristeza que allí no se regresa y que de esos recuerdos sólo queda el territorio de la ausencia.

Apenas queda nada
de mi mirar de niño
ni queda apenas tiempo
testigo de los días
cuando sin más ni más
allí fuimos felices.

Para terminar diciendo en su otro poema Ahora sé sin remedio

y ahora sé sin remedio
que nunca se regresa
al triste territorio
perdido de la ausencia.

Para beber tu nombre está referido al amor, a su profundidad, su luz, su pasión y erotismo, y también su dolor ante la ausencia del ser amado.

Si en toda la poesía de García Mateos lo sensorial está muy marcado, en esta sección aparece especialmente destacado, creando bellas imágenes en las cuales los cinco sentidos se manifiestan en toda su plenitud, al igual que la ternura.

En Mientras irreverente el agua dice:

De rodillas, sólo ante ti yo de rodillas en este vía crucis de pasión, mi amor, mi cruz de mayo, cruz en donde clavar la tarde y mi deseo, con lirios y azucenas, mientras junto al Guadalquivir la lluvia deshoja lágrimas de cera y yo cruzo la puerta que se abre, última estación, sagrario y cielo.

En otro de sus poemas señala

Voy persiguiendo el eco de un poema
la estela de tus ojos y el aroma
de esa palabra umbría que envenena.

En Territorio de luz aparece claramente la fuerza luminosa del amor:

Es tu luz la que descubre el mundo
el mundo que renace abierto y claro
a mis sentidos: horizonte y guía.
Vista, oído y olor, sabor y tacto.

Para decir en otro de sus poemas

Tacto soy
dulzura y tacto que acaricia el aire,
tacto y dulzura de la tierra en flor,
solo tacto de agua,
sólo fuego de amor.

Los pies sobre la tierra posiciona al poeta como un hombre que no se ha escapado ni evadido de la realidad y su tiempo: él es hijo de su tierra y heredero de quienes lo antecedieron.

Ay, dejarse morir contra la tarde
en la Plaza Mayor de Salamanca
cando doran los ojos de la memoria
y el aire lo dibujan los vencejos.

Pero también evoca lo primordial, tomando conciencia de sí mismo. Así en Sol de este invierno manifiesta

Se pierde la tierra entre mis dedos:
conciencia de eternidad en este instante.
Dolor y nada.
Arcilla y roquedal.
Ser sólo paisaje: piedra y cielo.
Nada más.

Ramón García Mateos lleva consigo no sólo la tierra que lo vio nacer sino otros lugares, ciudades, tiempos y personas que ha habitado y lo han habitado, y junto a ellos su añoranza.

Fue para mí La Habana un sueño adolescente, con su nombre enhebrado a mitos y delirios que aún vagan en la noche por todos sus rincones (…)
Habana por mis venas, para el pesar morfina.
Ciudad donde la piel se vuelve cataclismo,
Ciudad trigueña y huérfana, los muslos de azabache, ciniendo mi cintura
Ciudad para el retorno.
Ciudad donde es posible morir a media luz.

El legado del tiempo hace referencia a la temporalidad, a los recuerdos que acompañan al poeta, la añoranza y la melancolía, y también se constituye en un homenaje a los poetas y personas muy cercanas a él y que lo han marcado.

Es otoño y quisiera olvidar y dormir: domir un sueño que revivan las imágenes, el tiempo, los retratos, un tiempo, un sueño, dormir, aroma del recuerdo, absenta y quif

Con anchas sílabas de tierra recoge poemas relacionados con la tradición oral, el canto popular como el poema No es más noble el soneto que la copla en donde dice:

El soneto es el rey de los decires
———————————————–es verdad,
más la copla es pasión y sentimiento
volando libremente  hacia la nada,
abriéndonos en canción, grito y paisaje.

Esta vuelta a la canción, a la copla, a la oralidad afianza aún más la identidad del poeta que sabe quién es y de dónde viene, y también la de su pueblo, pueblo que se reencuentra en la canción y en esas voces que Ramón García Mateosrescata.

En La Rosa de Jericó el nudo central es la muerte.

Si estoy ya muerto y escribo este poema para dejar aquí, sobre tus manos, mi sangre y mi dolor, la tristeza infinita del perro perseguido, el cansancio del humo, la sal y la antracita, mi testamento grabado en piedra y en arcilla, para ti, mis últimas palabras, mi último aliento, un beso adormecido en perfume de absenta, un beso y mil cadáveres, un beso, sólo un beso….

Aquí, en esta última sección se manifiesta el dolor, el abismo, la noche.  Hay sombras, frío, miedo, soledad, abandono.

Pero también el poeta se plantea  Ascender en el llanto y crecer. De padre a hijo, con profundo dolor, dice:

Ven, hijo mío, y siéntate conmigo
a llorar cabalmente a nuestros muertos.

Y le deja su tesoro, su herencia: las palabras que llegaron de sus antecesores, aquellas voces que se constituyen en su voz.

No son más que palabras, bien es cierto, palabras solamente, solamente palabras,
más me sirven para reconstruir esta casa a punto del derrumbe,
para calentar mi dolor con las brasas del fuego de mi infancia extraviada,
para caminar el tiempo, regresar al instante aquel en que llegaste a mí envuelto en caricia y son de tierra y agua

En esta última sección Ramón Garcia Mateos posiciona al  ser humano comohuella sobre el tiempo que renace en el amor.

El último poema de la antología es Después de tanto andar vuelvo a la vida en el cual el poeta regresa al principio, retorna a la vida, regresan las palabras.

Después -tantos después- el desengaño
transformó en amargor la despedida.
Me quedo aquí: mortal y revivido.

Rumor de agua redonda se lee con temblor, frío, melancolía pero también al calor de la palabra, con pasión y misterio. He sentido el invierno, el frío de la ausencia, la añoranza, el dolor pero también la belleza, la pasión y las palabras de fuego -también dolientes- que son, a la vez, caricia tierna porque la ternura está presente en toda la obra y es un acto de resistencia para el poeta, como están también presentes las voces de su tierra, de sus antepasados,  de sus muertos,  las voces de una España que fluye y confluye en su voz, y allí se reencuentra, reencontrándonos a todos y a cada uno en la universalidad de su obra.

La antología se presentó el 26 de mayo de este año en el Salón de Actos del Instituto Cambrils (Tarragona, España) Rafael Morales Barba ha realizado una reseña  del libro. En una parte de la misma señala:

Ramón García Mateos se presenta en esta antología con el sello timbrado y generacional del compungimiento, o de las poéticas de lo desolado ma non troppo, pues no es un catastrofista, sino un sentimental pugnando con memoria y olvido igualmente (aunque a veces el imán compungido le prenda férreamente). Preguntando o buscando las palabras que nunca volverán…. En efecto ahí está buena parte de su época, que a veces adopta salones de lanostalgia y otras los recogimientos de las paredes blanqueadas de Zurbarán. Ahí está el asunto de fondo, como hemos anticipado, melancólico. Pero igualmente hay una fuerte correspondencia con su tiempo desde los metros. Así hay poemas en prosa, proemas, por decirlo con Francis Ponge y Octavio Paz, y versículos donde a veces encontramos callados homenajes a Juan Carlos Mestre, pues su perspectiva tropológica se ancla en el asociativismo irracional clasicista, sin temor a desbordarse en palabras (sin embargo no es un logolálico, ni un ashberyano, ni busca esos juegos lowellianos). (…) También hay un poeta social ahí desde una mirada nueva y fresca, actual y atenta, conmiseratoria y denunciadora, en esa mezcla de melancolía, ternura y denuncia con espléndidos poemas como Mira esa plaza con palomas ciegas. Estamos pues ante una antología necesaria y significativa que faltaba.

 Más adelante agrega que

Estamos fundamentalmente ante un poeta que nunca versifica, y prefiere mostrar sus orígenes lectores, que traicionar su mundo personal. O el fiel desasosiego con que se nos acerca casi siempre dolorido. Inconformista, apasionado y reflexivo, grave y  añorante (hermosísimo homenaje a Claudio Rodríguez en Esta triste mañana, de septiembre), llega Ramón Garcia Mateos trayendo y dejando neologismos y perspectivas, lo clásico y lo posmoderno, sin caer nunca en lo huero o en lo hermético sin duende… y nos ofrece este libro echado en falta desde hace mucho tiempo y a un poeta con mundo propio. No muchospueden decirlo.

 La presentación del libro estuvo a cargo de Ángel Luis Prieto de Paula, participando, además, Los goliardos Manolo del Ojo y Pepe Jiménez quienes pusieron música y voz a algunos de sus poemas.

 Con respecto a la presentación del libro, el profesor Fernando Parra se expresó en un bello texto publicado en su blog Cesó todo y déjeme de la siguiente manera:

La voz de Ramón, que es la voz heredada de todos los muertos que tuvieron voz, que la tienen todavía cuando alientan su escritura y le acostumbran a “contemplar las cosas con las mismas palabras con que otros las miraron”. Los muertos que “ofuscados reniegan del olvido” y de los que hereda “la palabra para conjurar la derrota que profana la delgadez del tiempo”. Y así, la voz de Ramón es epifanía triunfante de la voz de Machado, cuando el alma queda embebida en un paisaje crepuscular mientras suena la eterna “música del agua”; o es la voz de Gil de Biedma cuando las palabras prolongan las horas “compartiendo un cigarro y algún vaso de vino”; o la de Bécquer, si el poeta va persiguiendo “el eco de un poema” y “la estela de [unos] ojos”, o la de Juan Ramon Jiménez, “raíz y luna”; o la ebria de poesía de Claudio Rodríguez; o la combativa de Blas de Otero y José Alfonso; y la de tantos otros. Muertos ilustres pero también los muertos “sin remedio y sin fosa” porque sólo nos queda su memoria y no hay que olvidar su melodía.”.

  Para terminar diciendo al final de texto:

El pasado jueves nos convocaste, Ramón; “venid todos”, nos dijo el olifante de tus versos y allí acudimos “los señadores [y] los enfermos de luna” para ser esa tarde d ti, cubiertos de tinta, versos tuyos también nosotros, modelado nuestro corazón con el cincel de tu generosidad, fuimos a recuperar contiguo tu reino sin fronteras, a levantar tu patria desolada (…)

Porque nosotros sí sabemos de dónde vienes; porque sabemos por qué escribes; porque sabemos quién eres, Ramón García Mateos.

Sobre Ramón García Mateos

“(…) Escribo desde el ancho deseo de quererte, de alcanzar los desiertos esquivos de tu cuerpo: tan cercano y tan mío, tan aroma y tan miel; escribo desde el ansia sin linde de caricias, de suspiros quebrados en un muslo de acacia y la piel de amatista y los besos en flor; escribo con la tinta azul de las quimeras, con el alma en un verso, con el pecho y el hígado, con el pulso y la sangre, con pulmón y riñones, dejando en las palabras el tiemblo de un acorde, el plectro sin consuelo que tañe el corazón”.

Ramón García Mateos, De Ronda y Madrugada, 2001.

Ramón García Mateos es poeta y profesor de Lengua y Literatura Españolas. Nació en 1960, en  Cerralbo, Salamanca. Vivió en Galicia y Cataluña y ha cursado estudios de Filolofía Hispánica en la Universidad de Barcelona. Actualmente vive en Cambrils, Tarragona.

Sus poemarios son: De una eterna voz: Rotoarco (1986), De los álamos el viento(1997), Triste es el territorio de la ausencia (1998), Como el faro sin luz de la tristeza (2000), Lo traigo andado (2000), De Cuba traigo un cantar (2000), De ronda y madrugada (2001), Morfina en el corazón (2003) y su reciente antología Rumor de agua redonda (2010). También ha publicado, entre otros libros, Del 98 a García Lorca. Ensayo sobre tradición y literatura (1998), yMemoria (amarga) de mí (2006).

Su obra aparece además en diversas antologías y revistas literarias y ha participado en otras publicaciones como investigador, traductor y editor.

Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Blas de Otero, en 1997, por Triste es el territorio de la ausencia y el Premio Rafael Morales, en 2003,  por su libro Morfina en el corazón en donde dice:

Esta costumbre mía de contemplar las cosas con las mismas palabras
con que otros las miraron,
de vivir a la sombra de música y palabras:
Buenos Aires, Cortázar y París en otoño, un palo y una soga con
Vallejo en un jueves de lluvia atormentado; Federico y Granada:
Guillén y Carvajal jugándose los ases del aroma; don Antonio en
Segovia, Ignacio en su taller; inocente Lisboa siempre en llamas,
Torga y Pessoa: un ramo de cilantro; Salamanca y Fray Luis,
los años ignorados que duermen en los claustros, Aníbal Núñez
que arde en su triste mortaja… por dios, cuántas palabras bogando por mis ojos, ay, ay, cuántos silencios al borde de un poema,
yo miro con palabras, reconozco en sus sílabas ciudades y paisajes,
descubro nuevamente lo que siempre he soñado, lo que ya
conocía, la herencia que me arroba, mi única riqueza,
palabras y palabras, jardín y soledad, iglesia sin campanas.

Dirige, además, la colección literaria Trujal y ha sido fundador y codirector de la revista La Poesía, señor hidalgo. También forma parte del grupo de poesía y música Goliardos.

Aunque camine sin rumbo

Cómo quieres que olvide si no puedo

Este poeta, cuya poesía tiene la fuerza arrolladora, la melancolía y la pasión de su palabra, dice en relación a la Poesía y la literatura:

(…) Poesía y literatura no son la misma cosa; porque la literatura nace de la invención —de la mentira— y el verso desgrana la verdad en gajos de emoción y de ternura; porque la poesía es numen creador, dios de la blasfemia, redentor apóstata que nos salva de la equimosis del tiempo; porque la literatura es aire, dulzura que acaricia, mas el poema es luz que de tan pura hiere, resplandor que revela la negrura del alma, que inquieta las pupilas, deforma los cartílagos y purifica el tuétano del dolor (…). Ramón García Mateos. Fuente: Cátedra Miguel Delibes.

Goliardos: Al otro lado del espejo de José A. Goytisolo.

Recita Ramón García Mateos

Recursos de información sobre el poeta

Blog de Ramón García Mateos

De amor y de copla

Algunos poemas

Aunque camine sin rumbo. En: Con el verso en la voz

Ramón García Mateos: Tres poemas inéditos. En: El otro mensual. Revista de creación literaria y artística.

Tríptico del reloj de sangre. En: La nave de los locos

Yo fui Berbedere en el desierto. En: Anton Castro.

Sobre el poeta y su obra

La poesía de Ramón García Mateos. En: Biblioteca del IES de Noreña.

Ramón García Mateos. En: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Ramón García Mateos. En: Cátedra Miguel Delibes.

Ramón García Mateos. En: Las afinidades electivas

Ramón García Mateos. En: Youtube

Ramón García Mateos. En: Wikipedia.

Sobre Rumor de agua redonda y su presentación

Ramón García Mateos. En: Cesó todo y déjeme.

Cortázar y los libros, Jesús Marchamalo

Jesús Marchamalo ahonda en la biblioteca personal de Julio Cortázar para aproximarnos un poco más a este escritor de culto: sus libros, sus anotaciones al margen, los papeles encontrados, los subrayados y recortes.

Dice Marchamalo

He eludido conscientemente hablar con personas que pudieron conocerlo o tratarlo –muchos de ellos escritores que aparecen mencionados en las siguientes páginas– y que podrían haber aportado un testimonio fidedigno del Cortázar lector.

Pero me resultó sugestiva la idea de que este libro llegue a tener algo de hallazgo fortuito, de azaroso descubrimiento: un Cortázar inédito convertido, a través de sus lecturas, en territorio definitivamente fabulado. (En: Fórcola Ediciones).

Además destaca que

Cortázar no fue un coleccionista. Muchos de los libros que tiene son ediciones baratas, de bolsillo. Su biblioteca es la de un lector, un lector voraz, además. Y es cierto que cada biblioteca tiene una parte que falta, toda esa parte de libros que pierdes, que dejas olvidados en los hoteles, que se extravían en viajes, en mudanzas y traslados, que prestas… Pero también hay libros que te acompañan toda la vida. Cortázar tenía entre sus libros ejemplares que leyó de joven en la Universidad, en la Argentina, y que conservó con él hasta su muerte. (En: El Mundo).

Marchamalo, Jesús. Cortázar y los libros: un paseo por la biblioteca del autor de Rayuela. Madrid: Fórcola, 2011

VER:

Cortázar y los libros – Jesús Marchamalo. En: Fórcola Ediciones

Cortina, Álvaro. ¿Qué leía Julio? En: El Mundo. 18 de julio de 2011