Ella me alimentaba con pequeñas patitas de mujer enclavadas en la aguja de su sed inmensa. Entonces, mientras yo me entretenía en los cándidos placeres, ella creaba en torno de mi ser un silencio de alambras, una gran jaula donde quedaba aprisionado.
Ella extendía sus manos hacia cada verdad y exclamaba: la soledad es la única muerte considerable.
Y qué decir de la mutabilidad de sus estaciones, fuego para el invierno, cristales para el verano, asombro para los mundos.
Ella exploraba los mapas, adiestraba las tortuguitas domésticas.
Mi soledad era el crecimiento inmóvil de las plantas.
Rubén Vela
(1956)
En: Maneras de luchar, 1981
Maneras de luchar, Antología personal Fundación Argentina para la Poesía, Buenos Aires, 1981.
También en:
Bayley, E. y [...otros]. La poesía del cincuenta. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1981
Vela x Todos: espectáculo poético-musical, en homenaje al poeta Rubén Vela. El grupo teatral Dale q’ Va (Elián Abatemarco, Matías Carballo, Roberto Saiz)
Algunos entran muy tarde en el teatro de la vida, pero cuando lo hacen parece que entren sin brida y directos ya hasta el final de la obra. Ése fue mi caso. Y hoy puedo afirmarlo con toda seguridad. La representación empezó la mañana en la que mi mujer me entregó una carta que acababa de llegar de Suiza, una invitación a participar en un congreso literario sobre el fracaso.
Agrio está el mundo, inmaduro, detenido; sus bosques florecen puntas de acero; suben las viejas tumbas a la superficie; el agua de los mares acuna casas de espanto.
Agrio está el sol sobre el mundo, ahogados en los vahos que de él ascienden; inmaduro detenido.
Agria está la luna sobre el mundo; verde, desteñida; caza fantasmas con sus patines húmedos.
Agrio está el viento sobre el mundo, alza nubes de insectos muertos, se ata, roto, a las torres, se anuda crespones de llanto; pesa sobre los techos.
Agrio está el hombre sobre el mundo, balancéandose sobre sus piernas:
A sus espaldas, todo, desierto de piedras; a su frente, todo, desierto de soles, ciego…
Alfonsina Storni
En: Mundo de siete pozos, 1934
Storni, Alfonsina. Poesías. 50º aniversario. Selección de Alejandro Storni y Guillermo Storni. Buenos Aires: S.E.L.A, 1988
Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa. Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados. Otras veces cae con furia, y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres. De cualquier manera la lluvia es saludable y triste. De cualquier manera sus tambores acunan nuestras noches y la lectura tranquila corre a su lado por los canales del sueño. Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban: No habían despertado todavía al amor. No sabían nada de nosotros. De nuestro secreto. Ignoraban la intimidad de nuestros abrazos voluptuosos, la ternura de nuestra fatiga. Acaso los rostros amigos, las fotografías, los paisajes que hemos visto juntos, tantos gestos que hemos entrevisto o sospechado, los ademanes y las palabras de ellos, todo, todo ha desaparecido y estamos solos bajo la lluvia, solos en nuestro compartido, en nuestro apretado destino, en nuestra posible muerte única, en nuestra posible resurrección. Te quiero con toda la ternura de la lluvia. Te quiero con toda la furia de la lluvia. Te quiero con todos los violines de la lluvia. Aún tenemos fuerzas para subir la callejuela empinada. Recién estamos descubriendo los puentes y las casas, las ventanas y las luces, los barcos y los horizontes. Tú estás arriba, suntuosa y bíblica, pero tan humana, increíble, pero, tan real, numerosa, pero tan mía. Yo te veo hasta en la sombra imprecisa del sueño. Oh, visitante. Ya es seguro que ningún desvío nos separará. Iguales luces señaleras nos atraen hacia la compartida vida, hacia el destino único. Ambos nos ayudaremos para subir la callejuela empinada. Ni en nuestra carne ni en nuestro espíritu nunca pasaremos la línea del otoño. Porque la intensidad de nuestro amor es tan grande, tan poderosa, que no nos daremos cuenta cuando todo haya muerto, cuando tú y yo seamos sombras, y todavía estemos pegados, juntos, subiendo siempre la callejuela sin fin de una pasión irremediable. Oh, visitante. Estoy lleno de tu vida y de tu muerte. Estoy tocado de tu destino. Al extremo de que nada te pertenece sino yo. Al extremo de que nada me pertenece sino tú. Sin embargo yo quería hablar de la lluvia, igual, pero distinta, ya al caer sobre los jardines, ya al deslizarse por los muros, ya al reflejar sobre el asfalto las súbitas, las fugitivas luces rojas de los automóviles, ya al inundar los barrios de nuestra solidaridad y de nuestra esperanza, los humildes barrios de los trabajadores. La lluvia es bella y triste y acaso nuestro amor sea bello y triste y acaso esa tristeza sea una manera sutil de la alegría. Oh, íntima, recóndita alegría. Estoy tocado de tu destino. Oh, lluvia. Oh, generosa.
Raúl González Tuñón
Raúl González Tuñón. Antología Poética. Buenos Aires: Losada, 1974
Para que bebamos la rubia cerveza del pescador Schiltigheim. Para que amemos Carcassonne y Chartres, Chicago y Québec, torres y puertos. Los blancos molinos harineros y la luz de las altas ventanas de la noche encendidas para los hombres de frac y los ladrones. Y las islas en donde los Kanakas comen plátanos fritos y bajo el sol y bajo las palmeras entre ágiles mulatas suenan los ukeleles. Islas, dije, las islas, soles rojos, platillos para Darius Milhaud. ¡Tener un corazón ligero! Vale decir, amar a todas las mujeres bellas. Y una moral ligera, vale decir, andar con gitanos alegres y dormir en un puerto un ocaso cualquiera y en otro puerto y otro y andar con suavidad y con desenvoltura de fumador de opio. Para que a cada paso un paisaje o una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña y su muerte pequeña. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos: decir, estuve, estuve en tal pasión, en tal recodo. Estuve por ejemplo, en la feria de Aubervilliers una mañana, con un trozo de asado, una amistad tranquila, la mesa clara, el perro, el buen hablar y afuera, las verduleras de París chapoteando con los zuecos en la nieve. Para que bebamos la rubia cerveza del pescador de Schiltigheim es necesario no asustarse de partir y volver, camaradas. Estamos en una encrucijada de caminos que parten y caminos que vuelven.
Raúl González Tuñón
La cerveza del pescador Schiltigheim es el primer poema que aparece en su libro La calle del agujero en la media publicado en 1930 y que recoge sus experiencias de vida en París.
González Tuñón, Raúl. La calle del agujero en la media. Buenos Aires: CEAL, 1981
Rumor de agua redonda (Antología 1998 – 2010), de Ramón García Mateos recoge poemas de seis de sus libros anteriores: Triste es el territorio de la ausencia, Como el frío sin luz de la tristeza, Lo traigo andado, De ronda y madrugada, Morfina en el corazón, y Como otros tienen una patria. Además incluye poemas inéditos. Se divide en siete secciones: Todas mis palabras son la misma, Al sur de la memoria, Para beber tu nombre, Los pies sobre la tierra, El legado del tiempo, Con anchas sílabas de tierra, y La Rosa de Jericó.
Todas mis palabras son la misma hace referencia a la escritura y lo que su actividad conlleva, a ser poeta, un poeta que sabe quién es y de dónde viene; y también a la palabra, al silencio, al olvido, al recuerdo.
El poema que inicia la antología es Cuando por primera vez abras este libro. Es un poema profundo, doloroso que involucra directamente al lector quien termina completamente conmovido y fusionado en la palabra del poeta, su espejo. En un fragmento del mismo dice:
Y nunca olvides que tú no existías hasta que yo te hube imaginado para que posaras tus ojos sobre el espejo que ahora te comtempla, tras el que escondo el temblor absurdo de mis manos, espejo en el que buscan refugio los sacrílegos, luna donde reflejar el miedo los insomnios, la transparencia de un jueves cualquiera tan cercano dibujado en la cal de la pared.
Al sur de la memoria evoca el tiempo y los lugares del pasado, la infancia, aquel niño que fue y que ahora lo observa desde aquel territorio: “Me está mirando un niño desde el umbral del verso”.
Ramón García Mateos busca ese paraíso perdido del cual no queda casi nada, comprobando con tristeza que allí no se regresa y que de esos recuerdos sólo queda el territorio de la ausencia.
Apenas queda nada de mi mirar de niño ni queda apenas tiempo testigo de los días cuando sin más ni más allí fuimos felices.
Para terminar diciendo en su otro poema Ahora sé sin remedio
y ahora sé sin remedio que nunca se regresa al triste territorio perdido de la ausencia.
Para beber tu nombre está referido al amor, a su profundidad, su luz, su pasión y erotismo, y también su dolor ante la ausencia del ser amado.
Si en toda la poesía de García Mateos lo sensorial está muy marcado, en esta sección aparece especialmente destacado, creando bellas imágenes en las cuales los cinco sentidos se manifiestan en toda su plenitud, al igual que la ternura.
En Mientras irreverente el agua dice:
De rodillas, sólo ante ti yo de rodillas en este vía crucis de pasión, mi amor, mi cruz de mayo, cruz en donde clavar la tarde y mi deseo, con lirios y azucenas, mientras junto al Guadalquivir la lluvia deshoja lágrimas de cera y yo cruzo la puerta que se abre, última estación, sagrario y cielo.
En otro de sus poemas señala
Voy persiguiendo el eco de un poema la estela de tus ojos y el aroma de esa palabra umbría que envenena.
En Territorio de luz aparece claramente la fuerza luminosa del amor:
Es tu luz la que descubre el mundo el mundo que renace abierto y claro a mis sentidos: horizonte y guía. Vista, oído y olor, sabor y tacto.
Para decir en otro de sus poemas
Tacto soy dulzura y tacto que acaricia el aire, tacto y dulzura de la tierra en flor, solo tacto de agua, sólo fuego de amor.
Los pies sobre la tierra posiciona al poeta como un hombre que no se ha escapado ni evadido de la realidad y su tiempo: él es hijo de su tierra y heredero de quienes lo antecedieron.
Ay, dejarse morir contra la tarde en la Plaza Mayor de Salamanca cando doran los ojos de la memoria y el aire lo dibujan los vencejos.
Pero también evoca lo primordial, tomando conciencia de sí mismo. Así en Sol de este invierno manifiesta
Se pierde la tierra entre mis dedos: conciencia de eternidad en este instante. Dolor y nada. Arcilla y roquedal. Ser sólo paisaje: piedra y cielo. Nada más.
Ramón García Mateos lleva consigo no sólo la tierra que lo vio nacer sino otros lugares, ciudades, tiempos y personas que ha habitado y lo han habitado, y junto a ellos su añoranza.
Fue para mí La Habana un sueño adolescente, con su nombre enhebrado a mitos y delirios que aún vagan en la noche por todos sus rincones (…) Habana por mis venas, para el pesar morfina. Ciudad donde la piel se vuelve cataclismo, Ciudad trigueña y huérfana, los muslos de azabache, ciniendo mi cintura Ciudad para el retorno. Ciudad donde es posible morir a media luz.
El legado del tiempo hace referencia a la temporalidad, a los recuerdos que acompañan al poeta, la añoranza y la melancolía, y también se constituye en un homenaje a los poetas y personas muy cercanas a él y que lo han marcado.
Es otoño y quisiera olvidar y dormir: domir un sueño que revivan las imágenes, el tiempo, los retratos, un tiempo, un sueño, dormir, aroma del recuerdo, absenta y quif
Con anchas sílabas de tierra recoge poemas relacionados con la tradición oral, el canto popular como el poema No es más noble el soneto que la copla en donde dice:
El soneto es el rey de los decires ———————————————–es verdad, más la copla es pasión y sentimiento volando libremente hacia la nada, abriéndonos en canción, grito y paisaje.
Esta vuelta a la canción, a la copla, a la oralidad afianza aún más la identidad del poeta que sabe quién es y de dónde viene, y también la de su pueblo, pueblo que se reencuentra en la canción y en esas voces que Ramón García Mateosrescata.
En La Rosa de Jericó el nudo central es la muerte.
Si estoy ya muerto y escribo este poema para dejar aquí, sobre tus manos, mi sangre y mi dolor, la tristeza infinita del perro perseguido, el cansancio del humo, la sal y la antracita, mi testamento grabado en piedra y en arcilla, para ti, mis últimas palabras, mi último aliento, un beso adormecido en perfume de absenta, un beso y mil cadáveres, un beso, sólo un beso….
Aquí, en esta última sección se manifiesta el dolor, el abismo, la noche. Hay sombras, frío, miedo, soledad, abandono.
Pero también el poeta se plantea Ascender en el llanto y crecer. De padre a hijo, con profundo dolor, dice:
Ven, hijo mío, y siéntate conmigo a llorar cabalmente a nuestros muertos.
Y le deja su tesoro, su herencia: las palabras que llegaron de sus antecesores, aquellas voces que se constituyen en su voz.
No son más que palabras, bien es cierto, palabras solamente, solamente palabras, más me sirven para reconstruir esta casa a punto del derrumbe, para calentar mi dolor con las brasas del fuego de mi infancia extraviada, para caminar el tiempo, regresar al instante aquel en que llegaste a mí envuelto en caricia y son de tierra y agua
En esta última sección Ramón Garcia Mateos posiciona al ser humano comohuella sobre el tiempo que renace en el amor.
El último poema de la antología es Después de tanto andar vuelvo a la vida en el cual el poeta regresa al principio, retorna a la vida, regresan las palabras.
Después -tantos después- el desengaño transformó en amargor la despedida. Me quedo aquí: mortal y revivido.
Rumor de agua redonda se lee con temblor, frío, melancolía pero también al calor de la palabra, con pasión y misterio. He sentido el invierno, el frío de la ausencia, la añoranza, el dolor pero también la belleza, la pasión y las palabras de fuego -también dolientes- que son, a la vez, caricia tierna porque la ternura está presente en toda la obra y es un acto de resistencia para el poeta, como están también presentes las voces de su tierra, de sus antepasados, de sus muertos, las voces de una España que fluye y confluye en su voz, y allí se reencuentra, reencontrándonos a todos y a cada uno en la universalidad de su obra.
La antología se presentó el 26 de mayo de este año en el Salón de Actos del Instituto Cambrils (Tarragona, España) Rafael Morales Barba ha realizado una reseña del libro. En una parte de la misma señala:
Ramón García Mateos se presenta en esta antología con el sello timbrado y generacional del compungimiento, o de las poéticas de lo desolado ma non troppo, pues no es un catastrofista, sino un sentimental pugnando con memoria y olvido igualmente (aunque a veces el imán compungido le prenda férreamente). Preguntando o buscando las palabras que nunca volverán…. En efecto ahí está buena parte de su época, que a veces adopta salones de lanostalgia y otras los recogimientos de las paredes blanqueadas de Zurbarán. Ahí está el asunto de fondo, como hemos anticipado, melancólico. Pero igualmente hay una fuerte correspondencia con su tiempo desde los metros. Así hay poemas en prosa, proemas, por decirlo con Francis Ponge y Octavio Paz, y versículos donde a veces encontramos callados homenajes a Juan Carlos Mestre, pues su perspectiva tropológica se ancla en el asociativismo irracional clasicista, sin temor a desbordarse en palabras (sin embargo no es un logolálico, ni un ashberyano, ni busca esos juegos lowellianos). (…) También hay un poeta social ahí desde una mirada nueva y fresca, actual y atenta, conmiseratoria y denunciadora, en esa mezcla de melancolía, ternura y denuncia con espléndidos poemas como Mira esa plaza con palomas ciegas. Estamos pues ante una antología necesaria y significativa que faltaba.
Más adelante agrega que
Estamos fundamentalmente ante un poeta que nunca versifica, y prefiere mostrar sus orígenes lectores, que traicionar su mundo personal. O el fiel desasosiego con que se nos acerca casi siempre dolorido. Inconformista, apasionado y reflexivo, grave y añorante (hermosísimo homenaje a Claudio Rodríguez en Esta triste mañana, de septiembre), llega Ramón Garcia Mateos trayendo y dejando neologismos y perspectivas, lo clásico y lo posmoderno, sin caer nunca en lo huero o en lo hermético sin duende… y nos ofrece este libro echado en falta desde hace mucho tiempo y a un poeta con mundo propio. No muchospueden decirlo.
La presentación del libro estuvo a cargo de Ángel Luis Prieto de Paula, participando, además, Los goliardos Manolo del Ojo y Pepe Jiménez quienes pusieron música y voz a algunos de sus poemas.
Con respecto a la presentación del libro, el profesor Fernando Parra se expresó en un bello texto publicado en su blog Cesó todo y déjeme de la siguiente manera:
La voz de Ramón, que es la voz heredada de todos los muertos que tuvieron voz, que la tienen todavía cuando alientan su escritura y le acostumbran a “contemplar las cosas con las mismas palabras con que otros las miraron”. Los muertos que “ofuscados reniegan del olvido” y de los que hereda “la palabra para conjurar la derrota que profana la delgadez del tiempo”. Y así, la voz de Ramón es epifanía triunfante de la voz de Machado, cuando el alma queda embebida en un paisaje crepuscular mientras suena la eterna “música del agua”; o es la voz de Gil de Biedma cuando las palabras prolongan las horas “compartiendo un cigarro y algún vaso de vino”; o la de Bécquer, si el poeta va persiguiendo “el eco de un poema” y “la estela de [unos] ojos”, o la de Juan Ramon Jiménez, “raíz y luna”; o la ebria de poesía de Claudio Rodríguez; o la combativa de Blas de Otero y José Alfonso; y la de tantos otros. Muertos ilustres pero también los muertos “sin remedio y sin fosa” porque sólo nos queda su memoria y no hay que olvidar su melodía.”.
Para terminar diciendo al final de texto:
El pasado jueves nos convocaste, Ramón; “venid todos”, nos dijo el olifante de tus versos y allí acudimos “los señadores [y] los enfermos de luna” para ser esa tarde d ti, cubiertos de tinta, versos tuyos también nosotros, modelado nuestro corazón con el cincel de tu generosidad, fuimos a recuperar contiguo tu reino sin fronteras, a levantar tu patria desolada (…)
Porque nosotros sí sabemos de dónde vienes; porque sabemos por qué escribes; porque sabemos quién eres, Ramón García Mateos.
Sobre Ramón García Mateos
“(…) Escribo desde el ancho deseo de quererte, de alcanzar los desiertos esquivos de tu cuerpo: tan cercano y tan mío, tan aroma y tan miel; escribo desde el ansia sin linde de caricias, de suspiros quebrados en un muslo de acacia y la piel de amatista y los besos en flor; escribo con la tinta azul de las quimeras, con el alma en un verso, con el pecho y el hígado, con el pulso y la sangre, con pulmón y riñones, dejando en las palabras el tiemblo de un acorde, el plectro sin consuelo que tañe el corazón”.
Ramón García Mateos, De Ronda y Madrugada, 2001.
Ramón García Mateos es poeta y profesor de Lengua y Literatura Españolas. Nació en 1960, en Cerralbo, Salamanca. Vivió en Galicia y Cataluña y ha cursado estudios de Filolofía Hispánica en la Universidad de Barcelona. Actualmente vive en Cambrils, Tarragona.
Sus poemarios son: De una eterna voz: Rotoarco (1986), De los álamos el viento(1997), Triste es el territorio de la ausencia (1998), Como el faro sin luz de la tristeza (2000), Lo traigo andado (2000), De Cuba traigo un cantar (2000), De ronda y madrugada (2001), Morfina en el corazón (2003) y su reciente antología Rumor de agua redonda (2010). También ha publicado, entre otros libros, Del 98 a García Lorca. Ensayo sobre tradición y literatura (1998), yMemoria (amarga) de mí (2006).
Su obra aparece además en diversas antologías y revistas literarias y ha participado en otras publicaciones como investigador, traductor y editor.
Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Blas de Otero, en 1997, por Triste es el territorio de la ausencia y el Premio Rafael Morales, en 2003, por su libro Morfina en el corazón en donde dice:
Esta costumbre mía de contemplar las cosas con las mismas palabras
con que otros las miraron,
de vivir a la sombra de música y palabras:
Buenos Aires, Cortázar y París en otoño, un palo y una soga con
Vallejo en un jueves de lluvia atormentado; Federico y Granada:
Guillén y Carvajal jugándose los ases del aroma; don Antonio en
Segovia, Ignacio en su taller; inocente Lisboa siempre en llamas,
Torga y Pessoa: un ramo de cilantro; Salamanca y Fray Luis,
los años ignorados que duermen en los claustros, Aníbal Núñez
que arde en su triste mortaja… por dios, cuántas palabras bogando por mis ojos, ay, ay, cuántos silencios al borde de un poema,
yo miro con palabras, reconozco en sus sílabas ciudades y paisajes,
descubro nuevamente lo que siempre he soñado, lo que ya
conocía, la herencia que me arroba, mi única riqueza,
palabras y palabras, jardín y soledad, iglesia sin campanas.
Dirige, además, la colección literaria Trujal y ha sido fundador y codirector de la revista La Poesía, señor hidalgo. También forma parte del grupo de poesía y música Goliardos.
Aunque camine sin rumbo
Cómo quieres que olvide si no puedo
Este poeta, cuya poesía tiene la fuerza arrolladora, la melancolía y la pasión de su palabra, dice en relación a la Poesía y la literatura:
(…) Poesía y literatura no son la misma cosa; porque la literatura nace de la invención —de la mentira— y el verso desgrana la verdad en gajos de emoción y de ternura; porque la poesía es numen creador, dios de la blasfemia, redentor apóstata que nos salva de la equimosis del tiempo; porque la literatura es aire, dulzura que acaricia, mas el poema es luz que de tan pura hiere, resplandor que revela la negrura del alma, que inquieta las pupilas, deforma los cartílagos y purifica el tuétano del dolor (…). Ramón García Mateos. Fuente: Cátedra Miguel Delibes.
Goliardos: Al otro lado del espejo de José A. Goytisolo.
El próximo 27 de noviembre se cumplirán 69 años del nacimiento del genial Jimi Hendrix.
Se lo considera el guitarrista más grande de la historia del rock, siendo elegido en 2003 como el Mejor guitarrista de todos los tiempos por la revista Rolling Stone, y al año siguiente como el artista sexto en el Ranking de los mejores artistas de la historia.
Por su parte, la revista Time lo posicionó como el Mejor guitarrista de guitarra eléctrica de la historia, siguiéndole B.B. King, Check Berry, Keith Richards y Eric Clapton.
Voodoo Child le permitió obtener el mejor riff en la historia de la música. El sonido de la guitarra se presenta cargado de wah-wah y está acompañado con riffs, solos explosivos y acordes mudos. Es un tema representativo de Hendrix y el primero en expresarse como un sonido heavy, hasta el momento no incursionado por otros músicos.
El festival de Woodstock de 1969, ícono de la música de los años 60 y del movimiento flower power, fue el espacio para que Hendrix se transformara en el propio símbolo de Woodstock y del movimiento pacifista. El guitarrista cerró el recital con una histórica actuación que duró dos horas y en la cual se destacó su interpretación del himno de los Estados Unidos, simulando con su guitarra los bombardeos, las sirenas, y todos los sonidos de la Guerra de Vietnam.
Una de los temas más populares de Hendrix es Little Wing, canción considerada por la revista Rolling Stone como una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos y que ha sido versionada por una enorme cantidad de músicos de distintos países como Sting, Toto, Charly García, Pappo y Stevie Ray Vaughman, entre otros.
Acerca de Little Wing, comentó Hendrix:
“Little Wing es como una de esas bellas muchachas que vienen a veces. Podrán estar idas o algo traspuestas, pero cada uno tiene derecho a sus propios desahogos o a sus propias creencias. Recorres la ciudad en busca de bebidas y fiestas, haces tu actuación. Estas chicas preciosas se acercan y te entretienen. Te enamoras de verdad de ellas, porque es el único amor que puedes tener. No siempre se basa en el aspecto físico. Te dicen algo en realidad. Little Wing era una chica muy dulce que se acercó y me ofreció su vida entera y más si yo hubiera querido. Pero imbécilmente no pude concretarlo, así que sigo viajando de un lugar para otro”. (En: http://chechimza.blogspot.com/2010/01/little-wing.html).
Entre la enorme lista de temas significativos de Jimi Hendrix se encuentra Castles made of Sand que es una canción melancólica compuesta en base a tres partes que tienen un hilo común: la primera parte referida a una relación de pareja frustrada, la segunda a la muerte de un niño indio antes de una batalla, y finalmente la tercera referida a una niña discapacitada que se prepara para el suicidio sólo para ver un alado barco dorado que pasa frente a ella, y hacia él va. Cada una de estas partes está apoyada y rematada por: “los castillos hechos de arena con el tiempo caen al mar”.
Tal como lo señala la revista Rolling Stone, además de su gran virtuosismo en la forma de tocar la guitarra, su enorme talento como compositor y su genialidad artística, Hendrix transcendió la música para convertirse en un ícono de su época.
Algunas canciones
Voodoo Child
Well, I stand up next to a mountain And I chop it down with the edge of my hand
Yeah
Well, I stand up next to a mountain And I chop it down with the edge of my hand Well, I pick up all the pieces and make an island Might even raise a little sand
Yeah
’cause I’m a voodoo child Lord knows I’m a voodoo child baby I want to say one more last thing I didn’t mean to take up all your sweet time I’ll give it right back to ya one of these days
Hahaha
I said I didn’t mean to take up all your sweet time I’ll give it right back one of these days
Oh yeah
If I don’t meet you no more in this world then uh I’ll meet ya on the next one And don’t be late Don’t be late
’cause I’m a voodoo child voodoo child Lord knows I’m a voodoo child
Hey hey hey
I’m a voodoo child baby I don’t take no for an answer
Question no Yeah
Little Wings
She’s walking through the clouds with a circus mind that’s running ’round. Butterflies and zebras and moonbeams and fairy tales; that’s all she ever thinks about. Riding with the wind. When I’m sad, she comes to me with a thousand smiles she gives to me free. It’s alright, she says, it’s alright. Take anything you want from me. Anything. Fly on, little wing.
Castles made of sand
Down the street you can hear her scream you’re a disgrace As she slams the door in his drunken face And now he stands outside And all the neighbors start to gossip and drool He cries oh, girl you must be mad, What happened to the sweet love you and me had? Against the door he leans and starts a scene, And his tears fall and burn the garden green
And so castles made of sand fall in the sea, eventually
A little Indian brave who before he was ten, Played war games in the woods with his Indian friends And he built up a dream that when he grew up He would be a fearless warrior Indian Cheif Many moons past and more the dream grew strong until Tomorrow he would sing his first war song and fight his first battle But something went wrong, surprise attack killed him in his sleep that night
And so castles made of sand melts into the sea, eventually
There was a young girl, who’s heart was a frown Cause she was crippled for life, And she couldn’t speak a sound And she wished and prayed she could stop living, So she decided to die She drew her wheelchair to the edge of the shore And to her legs she smiled you wont hurt me no more But then a sight she’d never seen made her jump and say Look a golden winged ship is passing my way
And it really didn’t have to stop, it just kept on going…
And so castles made of sand slips into the sea, eventually
Cómo reconocerlos con los ojos cansados de este lado del tiempo si los ríos se llevan la imagen de sus lágrimas y en su capa de viento el vuelo de las águilas se oculta de la noche. Cómo escuchar su canto en las hojas del frío de los viejos castaños y sentir el latido de los días sin nombre. Vienen del corazón errante de la niebla abriendo las cancelas a los sueños pintando de color las horas tristes que penan bajo el sol sobre los campos. Caminando sin rumbo en los ojos del alba de sus flautas de luz nace la música. Sencillos como flor que brota de la herida oculta de la roca sus alas cubren en amor a los distintos.
“Palabras para Julia”, donde descubre las interioridades de este popular poema de José Agustín Goytisolo. Unos versos que fueron popularizados gracias a la versión musical de Paco Ibáñez.
Julia Goytisolo nos cuenta en el programa como tuvieron que pasar cuarenta años para que ella hiciera suyas ”Palabras para Julia”, porque es un poema duro y difícil de entender para una niña (En: La mitad invisible, RTVE)
Palabras para Julia
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
y el glande inflado de tinta, penetrando
hacen el mismo ruido
que la muerte penetrando
Asisto a su duración en lo instantáneo
SILENCIO DESORBITADO
su fiesta en lo opaco, en lo pleno, en lo plano
la atención lleva un blanco en la frente
lleva una capa de lirones
despiertos
es la época en que la muerte entra muda
Mudo mi cuerpo
Yo me impongo en tu muerte
Yo me guarezco tu muda
tiempo de atenuación
tiempo de purificación
tiempo de lluvias constantes
lo insensible vibra
lo insensible soporta la noche
brota flores en mitad de la noche
en mitad de la página
sobre la panza de la muerte
la orfandad lleva un blanco en la frente
E L P O E M A S E A B R E
esa es tu fuerza
la orfandad es fascinada comandada
Subida a la barca invadida y hundida de muertos
Yo en la prosa de tu libro
En el barco de los muertos
Entre volúmenes huecos mi cuerpo grafía
a otro páramo
descargando letras huesos huecos
El poema se abre
Esa es tu fuerza
El poema toma contacto
Se desliza con brazos extendidos
por las dos orillas
esa es tu fuerza
Me hablabas de una trampa del lenguaje
el poema se abre
SALTAN TUS MUERTOS
C L O W N S
D A N Z A S
interferencia de danzas
palimpsesto de danzas
en lo oscuro
la oscuridad polarizada
Y danzas
Como las danzas de las abejas
invariables
te atraen con sus movimientos mociosos
para extenuar un lugar
para desocultar otro lugar
para fingir invadir para informar
DANZAS
vos estás dictás dilectismos
espacios acopiados sismos
estos muertos son míos
(señalando las palabras)
estos muertos son míos.
-
Arturo Carrera
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-
En 1972, Arturo Carrera presentó Escrito con un nictógrafo en el Centro de Arte y Comunicación de Buenos Aires. Alejandra Pizarnik hizo la lectura del poema desde la oscuridad.
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En el año 1972, Escrito con un nictógrafo se presenta en el Centro de Arte y Comunicación de Buenos Aires. Allí está el que fue y será uno de los mejores lectores de poesía en Argentina, Enrique Pezzoni. Allí está el poeta, Arturo Carrera, y allí aparece desde la oscuridad esta voz que hoy escuchamos, la de Pizarnik. Otra vez, como desdoblamiento, lo que brilla sobre lo negro.Cuando oímos la grabación volvemos, de alguna manera, al momento inaugural. Se trata del poder evocador de una voz que es altamente dramática y a la vez histórica, como puesta en escena del texto de Carrera que esta edición completa con la foto de solapa, tomada en realidad unos días después de la presentación del libro: los dos poetas en un cuadro teatral, el de la unión provocativa de lo extraño, de lo diferente (ambos, Carrera y Pizarnik parecen figuras de sus propios poemas, faunos, hadas, niñas perdidas). Así, imagen y modulación recuperan, ciertamente, un aura. [Seguir leyendo en el blog de Patricia Venti "Alejandra Pizarnik: pública y secreta"]
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Escrito con un nictógrafo es la reedición facsimilar del primer libro de poemas de Arturo Carrera publicado por Sudamericana en 1972. El libro viene con un CD con fragmentos del poema leídos por Alejandra Pizarnik.
Los gatos que miran a los pájaros tienen ojos que piensan los pájaros que miran a los gatos tienen ojos que dudan los míos se cierran para meditar sobre los milagros.